2020 insights: acceptance isn’t surrender

Ya instalé un teclado en español!

Tengo una manía: tiendo a hablar conmigo mismo. Tengo otra manía, un poco más rara: tiendo a hablar conmigo mismo, sobre “nosotros”. Los ultimos días he estado probando regresar a un régimen de ayuno intermitente, y debo reconocer que me ha sido tan difícil regresar como lo fue empezar con él en Octubre. La historia viene a propósito, porque cuando llegó (por fin!) la hora de comer, dije muy emocionado: “lo logramos!”

He notado que esta dualidad no existe, curiosamente, cuando me critico. “Ah, como eres pendejo” es una frase que surge en mi cabeza, muy natural y frecuentemente, cuando algo me sale mal. Jamás “somos” pendejos. Eres. Tú. Y a veces, yo. Pero nunca nosotros.

Por supuesto, esta crítica está fundamentada en más que un odio personal, o una baja autoestima (aunque no dudo que habrá quien se lo atribuya a una o ambas causas). Primordialmente, está fundamentada en un deseo de cambiar, de mejorar, de evitar las acciones que llevaron al problema. Vale mencionar que estos no son problemas particularmente graves: mancharse la ropa por un descuido con la comida, por ejemplo, o cortarme con el cuchillo mientras estoy cocinando. Pero sí existe una marcada exasperación en mis autoinsultos: ya sabíamos esto, no? Porqué volvemos a caer en lo mismo?

Existe una clara tendencia en mi vida de tropezar con la misma piedra (figurativa, pero en ocasiones también literalmente). No es una incapacidad mental ni fisiológica de aprender: lo hago bastante bien en otras áreas. Y tampoco es como si no pudiera darme cuenta de la causa de mis problemas: en los casos de arriba, suele tener que ver con distracción, por ejemplo. El error, creo, yace en creer que puedo cambiar esa naturaleza por simple ejercicio de observación y redacción de conclusiones.

“Ah!”, viene el apoyo, “exacto! Tienes que aprender a aceptarte.” Y sí. Porque aunque puedo darme cuenta de mis problemas, sigo teniendo muchos puntos ciegos, por estar enfocado en otras cosas o por no querer reconocer que soy de cierta manera. Es difícil aceptar, por ejemplo, que no solo dejas que se aprovechen de ti, sino que te ofreces voluntariamente a ello – es un duro golpe al ego. Parte de este camino ha sido abrirme a la introspección honesta, dura a veces, pero que tiene por objetivo salir del otro lado como una persona mejor.

Pero hay otro problema. Cuando uno habla de aceptación, es bien fácil caer en la trampa de decir “pues sí, así soy, y ni modo.” Yo mismo he sido culpable de esto: después de todo, es mucho más cómodo aceptar las cosas como son, pues ahí yace nuestra comodidad, en vez de hacer el esfuerzo de cambiar y mejorar. Esto va más allá de cuestiones “superficiales” (como consideraba yo, en algún otro momento, la estética personal) y se puede aplicar a cualquier ámbito sujeto a mejora, incluyendo por supuesto los valores, la ética y la moral. Una sana disposición al cambio (no una mera, y muchas veces fingida, apertura) que minimice la inevitable fricción – porque por más que nos aferremos, el cambio llegará, de una u otra manera.

Y va de regreso el péndulo… porque esto no significa ignorar lo bueno de nuestra situación actual. Por ejemplo: otra característica que tengo es que soy muy aferrado. No en todo ni con todo, pero fuertemente cuando lo soy. Esto tiene muchas desventajas, pero también puntos buenos: no por nada se le conoce también como tenacidad.

Nunca voy a dejar de ser distraído, o aferrado. Pero puedo canalizar.

Cuando pienso en la dualidad que utilizo cuando me hablo a mi mismo, pienso a veces que no es solamente un constructo de la soledad. A veces pienso que el camino de la mejora empieza por reconocernos como las máquinas que somos – máquinas replicatorias, muy a la Dawkins – gobernadas por una programación primitiva y muy poderosa. La clave para mejorar consiste en aceptarnos como esas máquinas, poseedoras de cualquier forma de una tremenda arma de dos filos: una mente que es capaz de trascender esa programación inicial, si bien incapaz de eliminarla, y prioritizar su propia programación, mejor informada por el contexto en que vivimos.

Porque aceptarse no significa rendirse.

Entre paranoia y valemadrismo

Una de mis peliculas favoritas es Contagion. Gwyneth Paltrow, Matt Damon, pandemia, precision cientifica – que mas se le puede pedir? Siempre me asombro el enfoque personal de la pelicula, en vez de sucumbir (como la mayoria de las peliculas, usualmente de zombies, que tienen como elemento de trama una pandemia) a la sucesion cansada de titulares progresivamente preocupantes, con el elemento humano mas o menos de fondo inerte.

Cuando veia esta pelicula me preguntaba como seria estar en los zapatos de los personajes. El esposo – viudo – con la preocupacion de su hija; la epidemiologa que da la vida por su trabajo; los secuestradores que buscan proteger a su pueblo (no me preocupa dar spoilers porque (1) sospecho que a estas alturas TODOS ya vieron esta pelicula, y (2) digo, es del 2011. Ni modo). Siempre me costo trabajo ponerme en el lugar del personaje de GP: para empezar, andaba poniendo el cuerno. Segundo, tenia un trabajo fantastico – se contagio en un viaje de negocios al otro lado del mundo, por dios. Definitivamente me faltaba empatia con ella. Pero ahora, del otro lado del mundo, con un trabajo fantastico y habiendo estado de ambos lados de la cornada, puedo decir honestamente: pobrecita Gwyneth. Sin deberla ni temerla, fue responsable de iniciar una epidemia en los Estados Unidos, y en realidad solo estaba viviendo su vida (y, honestamente. La cornada no tiene NADA que ver con el contagio. Pinches escritores buscando demonizar, es lo que es).

Llevamos unos tres meses (mas o menos, dependiendo donde vivas y cuando empieces a contar) en lo que parece una puesta en escena (muy a la War of the Worlds en la radio) de World War Z (World War C? Si, lo lei en reddit). Recuerdo haber leido reportes de esto a finales de Diciembre, una pneumonia muy agresiva en China (lo recuerdo porque fue antes de mi viaje a Mexico). Recuerdo haber estado en Mexico a mediados de Enero y escuchar que, ademas de algunos otros paises en Asia, ya habia un caso confirmado en los Estados Unidos. Recuerdo haber pensado “espero que no me cancelen mi vuelo de regreso.” Si, asi de egoista, egocentrico y todo lo que corresponda. Recuerdo esperar mi maleta, ya de regreso, y ver el anuncio de la OMS, catalogando el problema como una “emergencia global de salud.” Recuerdo haberme enfermado a principios de Febrero, justo cuando me tocaba irme de viaje a Londres para un entrenamiento; en aquel entonces la principal preocupacion eran los duros vientos que, debido a dos huracanes/tormentas, me forzaron a llegar dos dias tarde al entrenamiento y casi cancelaron mi vuelo de regreso. Me acuerdo de que tuve gripa, luego bronquitis, y luego se me quito. Recuerdo que habiamos varios enfermos en el entrenamiento, pero en aquel entonces la preocupacion no era la epidemia (soon to be pandemia) sino lo que iba a pasar con nuestros vuelos, y que el entrenamiento iba muy rapido y era muy complejo. Recuerdo finales de Febrero, y los murmullos en la oficina.

Muy fractalmente, el tema en Holanda reflejo el resto del mundo. Primero era China (luego Asia, luego el norte de Italia) el problema. Los otros. Pero la vida seguia normal. Luego el problema era localizado, en Noord Brabant nada mas. Se sugeria que los negocios en esta provincia consideraran dejar trabajar desde casa de ser posible. Pero el 10 de Marzo se implementaron medidas mas estrictas en NB: cierre de restaurantes y lugares similares, cancelacion de eventos masivos, sugerencia de minimizar contacto social por una semana. El 12, las medidas se extendieron al resto el pais. Un dia despues, se cancelaron todos los vuelos de China, Iran, Korea del Sur e Italia. Pero la vida seguia “normal”. La semana del 10, mi jefe me pidio iniciar pruebas para verificar que estuvieramos preparados para trabajar remotamente. Como prevision. Para el 14 (mi ultimo dia de la semana) estaba trabajando en casa, como prueba piloto. Completamente esperaba estar en la oficina la siguiente semana. Nunca se dio.

Hace dos semanas, como se dice coloquialmente en ingles, “the shit hit the fan.” En Mexico diriamos “cuando valio madres.” El anuncio de la cancelacion de vuelos, en conjunto con la confirmacion del cierre de universidades el fin de semana del 14 y 15, puso al pais en un estado de alerta muy diferente al que anteriormente se respiraba. Ese fin de semana, algunas tiendas agotaron su stock de algunos productos, como pasta y arroz. A principios de la semana del 16 las tiendas tenian un severo problema de desabasto – ni siquiera habia papas. Para el final de la semana, mi trabajo anunciaria cerrada la oficina. Y las calles cayeron en un silencio como raramente habia visto – y claro, no tengo mucho tiempo viviendo aqui, pero jamas habia visto tan poca gente fuera, viviendo. Practicamente todos los negocios, cerrados. Y una sospecha permanente en muchas personas, mas alla de medidas precautorias: no solo se guarda la distancia fisicamente, sino a un nivel mucho mas profundo. Como expat, definitivamente siento una desconfianza en un buen porcentaje de las personas que se cruzan conmigo.

Y aun asi, hay un segmento de la poblacion que se rehusa categoricamente a tomar cualquier medida, al punto de burlarse abiertamente de ellas. En el super, un par de muchachos que estaban comprando en el mismo pasillo que yo tosieron (en esa manera fingida y exagerada) justo cuando decidi cruzarlos para seguir mi camino. Ante los primeros dias de primavera (que han sido, coincidentalmente, los primeros dias soleados del año) la gente salio en masa a las playas, los bosques, los parques. A disfrutar. Esto apenas ocurrio el fin de semana pasado, y el Primer Ministro critico duramente estas acciones – invocando una alerta de emergencia a todos los telefonos moviles del pais, recordando evitar el contacto cercano con otros, las reuniones con mas de un par de personas, y la consignacion a no salir de casa si se tienen sintomas de enfermedad. Como referencia, esta alerta, en el año y medio que llevo aqui, solo la he recibido una vez al mes, como prueba de que aun funciona.

El PM tambien se dirigio a la nacion en cadena nacional, algo que no ocurria desde la crisis petrolera de los 70s. El rey tambien decidio dirigirse a la nacion esta semana pasada. Alcaldes y el gobierno federal estan discutiendo la posibilidad de implementar toque de queda nacional, algo que se ha implementado ya (con mayor o menor popularidad) en Italia, Francia, y Alemania. El espiritu dutch esta realmente en contra de esta medida; en general, la gente, simplemente, no lo quiere. Al mismo tiempo, la poblacion tiene deseo de seguridad, por supuesto, y hay muchas personas que no solo aceptarian felizmente el toque de queda, sino que lo piden abiertamente. Holanda no tiene, hasta ahora, los problemas que otras naciones han sufrido: aunque los numeros siguen subiendo, se ha logrado frenar en cierta medida el crecimiento, y parece que se esta logrando “aplanar la curva”:

Comparativa de contagios con y sin medidas preventivas. CDC a traves de BI.

El objetivo de aplanar la curva es, como se aprecia, evitar el colapso de la capacidad de respuesta de los sistemas de salud. Dicho en español, se busca que los contagios sean lo suficientemente lentos para que todos aquellos que sufran consecuencias graves (que requieren hospitalizacion) puedan recibir la atencion apropiada. Es un tema de recursos limitados: respiradores, medicos, enfermeras, incluso insumos tan triviales pero fundamentales como mascarillas o guantes. Cuando los contagios explotan exponencialmente, el numero de casos graves lo hace tambien, y el sistema de salud se ve imposibilitado de atender a todos esos casos graves al mismo tiempo. Es un problema que se resuelve “rapidamente” (en cuestion de semanas), pero, por supuesto, no lo suficientemente rapido para las personas que moriran por esa falta de atencion.

Holanda no ha llegado a este punto, en ninguna provincia, ciudad o pueblo. Algunas personas lo justifican por la pequeña poblacion nacional, pero hay que recordar que Holanda tiene una densidad poblacional superior a cualquiera de los paises actualmente en crisis, exceptuando Corea del Sur. Holanda comenzo con sus medidas relativamente pronto, pero es debatible si se movio notoriamente mas rapido que otros paises ahora en crisis. No creo que sea posible por ahora saber si las medidas estan funcionando, pero parece que somos, por ahora, muy afortunados en la loteria de esta pandemia. Las medidas seran revisadas el 6 de abril, para determinar si los negocios seguiran cerrados. Pero ya se anuncio una prohibicion de reuniones publicas superiores a tres personas hasta el 1 de Junio, por lo menos. El desabasto en los supermercados parece haberse abatido. La gente parece haber entendido el mensaje de quedarse en casa, si estos ultimos dias son señal de algo, y con un poco de suerte se evitara el toque de queda.

Tristemente, no tengo conocimiento de primera mano de como es la situacion en Mexico. Tengo opiniones de primera mano (lo que los historiadores llaman first hand accounts) de gente en la que confio. El sentimiento parece ser similar al que se vive aqui: una mezcla de escepticismo sobre la urgencia real del problema, y de hartazgo con el gobierno por no hacer lo suficiente. Hay dudas sobre si los numeros que se han compartido son realistas, citando la minima cantidad de pruebas realizadas. Hay apelaciones a favor y en contra de los expertos gubernamentales, de la OMS, de otros paises. Hay desabasto en los mercados. Hay miedo por los familiares de edad avanzada, o con condiciones de salud que, segun los reportes de otros paises, son factores de riesgo elevado. El pais esta parado en cierta medida: escuelas y muchos otros servicios cerrados hasta el 20 de Abril, exhortos publicos a permanecer en casa, etc. Pero tambien, hay una maravillosa determinacion a seguir adelante – explicita o implicita

Lenin decia que hay decadas en las que nada pasa, y semanas que parecen durar decadas. Estas semanas pasadas ciertamente se sienten asi. Aun falta mucho camino por delante – se predice que la pandemia dure hasta el 2021 – pero ya han ocurrido grandes cambios a nivel mundial. El impacto en el mundo laboral es sustancial: millones de empleos en pausa o perdidos, sobre todo en las industrias de servicio, viajes y hospitalidad. El FMI predice una recesion global en 2020 con un impacto al menos tan grave como la del 2008. Las olimpiadas fueron pospuestas para el 2021 (y se especula que seran canceladas totalmente). Millones de personas estan trabajando desde casa de manera exitosa, dejando en duda si sera necesario a futuro regresar a los esquemas laborales tradicionales. Han habido reportes de saqueos, acaparamiento de productos, pero tambien de comunidades uniendose para evitar que personas en riesgo tengan que salir, y apoyos de todo tipo. En el Reino Unido, se estan preparando los hoteles (si bien temporalmente) como refugios para todos los indigentes del pais. Varios paises estan recogiendo la factura de los sueldos caidos, en mayor o menor proporcion. Las emisiones de CO2 se han reducido sustancialmente. Y seguramente, en los dias que vienen, habran aun mas cambios.

Yo? Me he tenido que acostumbrar a no ir a la oficina, y a no ir al gimnasio. Yo estoy, afortunadamente, en la gloria.

Por ahora.

Memorias de la facultad: el primer semestre

Con el motivo de mi próxima titulación, “Memorias de la facultad” es una serie donde recuerdo mis días en la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

Hace casi ya 9 años de mi ingreso a la Facultad de Ingeniería (WTF, es en serio?? NUEVE años?? Damn…) y cada vez que recuerdo aquella época, una mezcla de vergüenza y agradecimiento regresa a mi mente. Y es que, hace 9 años, yo era el más inteligente del planeta, verán. La Facultad era un mero trámite, un tope en mi camino a… bueno, no tenía muy claro a donde, pero seguro iba a llegar hasta donde me propusiera y más lejos aún. Solo era cuestión de pasar este aburrido periodo sin dormirme demasiado.

(Notese: continuo en 2020 con este post que quedo pendiente desde 2012. Me acabe titulando en el 2017, btw).

En fin, en aquella epoca yo estaba convencido que la Facultad no tenia mucho que ofrecerme en terminos de aprendizaje. Honestamente pensaba que su principal contribucion a mi vida iba a ser las conexiones que pudiera hacer para mi vida laboral (algo que, curiosamente, si acabo siendo una de las principales contribuciones, al final de cuentas, pero no de la forma que yo pensaba). Y pues, lo mas logico paso: me acabe dando de topes contra la pared conocida como “el anexo”.

Para quien no lo conoce, “el anexo” es como le llaman a la “segunda” parte de la Facultad de Ingenieria de la UNAM, ubicada aproximadamente a un kilometro de distancia, a un costado de la Fac. de Contaduria y Administracion. Pero en otro sentido, “el anexo” es mas que una ubicacion: es el filtro en el que se quedan muchos aspirantes a ingenieros, donde se imparten las clases fundamentales de la carrera (matematicas, principalmente), donde se conoce por primera vez lo que significa estudiar en la FI. Y a mi, el anexo me comio vivo en mi primer semestre.

La primera dificultad no tuvo nada que ver con calificaciones, pero si con seriedad. Uno de mis principales problemas en la preparatoria fueron las faltas (no porque no fuera a la escuela, sino porque era mi especialidad “volarme” clases para ir a fumar, o jugar ajedrez, o simplemente para demostrar que era TAN inteligente y TAN capaz que podia burlarme de sus reglas). En el primer semestre, llevaba yo una clase de Fisica que tenia asociada una clase extra, de laboratorio (algo comun en la FI pero completamente nuevo para mi, puesto que en la preparatoria los laboratorios iban integrados en los horarios de las clases teoricas). Los laboratorios venian con sus propias reglas. En el caso de este laboratorio, habia que llevar una bata (limpia y sin arrugar), habia que llegar a tiempo (la puerta se cerraba a la hora de clase mas dos minutos, y se volvia a abrir aproximadamente diez minutos despues con retardo; tres retardos eran una falta), y habia que llevar el cuestionario previo, resuelto. Ah, y tres faltas reprobaban el laboratorio automaticamente – y reprobar el laboratorio reprobaba automaticamente la clase teorica.

Yo se que cualquier persona medianamente responsable lee estos requerimientos y dice “ok, suenan razonables, y es completamente factible tomar esta clase sin reprobar”. Pero yo venia sintiendome la persona mas brillante que habia pasado por estos salones, y eso se extendia tambien a mi acercamiento a lo que era solicitado de mi. Y por lo tanto acabe con tres faltas (la ultima, muy jocosamente, fue causada por un hamster al que no sabia donde dejar) y una materia reprobada. 

A geometria analitica la abandone porque saque algo asi como 25 en el primer examen parcial. Quien se iba a imaginar que me sentia tan habil en matematicas en la preparatoria, no porque fuera muy bueno, sino porque me habian enseñado apenas una fraccion de lo que enseñaban en otras escuelas? Deje de ir a esa materia mas o menos a la mitad del semestre, y poco despues deje de ir a Cultura y Comunicacion porque “que flojera, a quien le interesa la literatura?”

A Algebra y Calculo I pude haberlas salvado. Pero para ese entonces ya habia perdido interes en la escuela, y aunque iba a las clases ya no me presente para el tercer parcial (ni el final). Acabe mi primer semestre reprobando cada una de las materias que tenia asignadas.

Ese intersemestre hable con mi papa y le dije que no queria seguir estudiando ingenieria. Mi papa nunca fue estricto conmigo; siempre tomaba en cuenta mi opinion y en general me dejaba tomar mis propias decisiones, sobre todo en temas de escuela. Pero esa vez se puso muy, muy serio, y despues de averiguar exactamente que habia pasado en el semestre (porque, hasta ese momento, el pensaba que yo “iba bien”) me dijo que tenia dos opciones: podia estudiar con el para emparejarme, y presentarme el siguiente semestre para empezar de nuevo, o irme buscando donde vivir. 

El siguiente semestre acabe esas cinco materias (y una mas, creo) con no menos de 9 en cada una. Geometria Analitica, en particular, acabe con 10. Casi veinte años despues, puedo decir que esa intervencion de mi papa fue uno de los principales puntos de inflexion en mi vida.

Gracias, papa.

Una montaña rusa en 9 meses

La ultima vez que escribi en este blog, estaba saliendo de un curso fantastico en la ciudad de Bratislava, en Eslovaquia. Llevaba algunas semanas platicando con una maravillosa mujer que parecia estar tan enamorada de mi como yo de ella, a pesar de la brevedad de nuestra relacion. En unos dias, mi hija llegaria (junto con mi ex y mi papa) a mi casa, y planeaba pasearlos tres semanas por todos los lugares que pudiera alrededor de mi ciudad. Mi teclado aun tenia acentos. La vida pintaba bonito, pues.

He pasado los ultimos nueve meses desde entonces redefiniendo muchisimas cosas sobre mi vida. La relacion con aquella maravillosa mujer paso a ser pieza central de mi vida. Me elevo, y luego me aplasto, y luego me impulso a realizar cambios dramaticos en varios aspectos. La visita de mi familia fue increible por una semana, y terriblemente incomoda las siguientes dos. Planes fueron hechos, y meses despues, terrible y sorpresivamente deshechos. Hice uso de cada hilo en mi red de soporte, al punto que (sospecho) algunos de ellos ya estan hartos de escuchar de mis problemas. Fui a Mexico de “vacaciones” y regrese con mas dudas de las que me fui. Y me doy cuenta que sigo cometiendo los mismos errores, time and time again.

Pero no he salido de este periodo sin lecciones importantes. Es mi intencion a lo largo de los proximos posts, el hacer un resumen de estas lecciones, en ningun orden de importancia particular. Ademas de lo que mencione en Junio (crear esa ventana para el Sergio del futuro), creo que es importante plasmar estas ideas para afianzarlas en mi cabeza. Me he dado cuenta que soy muy propenso a caer en mis viejas mañas, y si no hago el esfuerzo consciente de redefinir mis conductas, jamas voy a cambiar de una manera significativa. Eso tambien es un favor para el Sergio del futuro.

Si algo puedo resumir en general, es que he descubierto que tengo mas fuerza interior de la que creia. Por años lleve una vida monotona y, en general, navegando a traves del camino con el menor numero de obstaculos – a veces por deseo propio, y a veces por circunstancias ajenas a mi. Los ultimos tres años me han lanzado problemas interesantes, que me han forzado a cambiar mi perspectiva y, en ocasiones, tambien me han forzado a cambiar en general. Me siento muy afortunado por tener estas experiencias, ya que es a traves de ellas que he descubierto – y sigo descubriendo – que todavia tengo energia para mas batallas. A los 36 años, eso es un excelente descubrimiento.

La indignación es inútil

Porque soy una persona plenamente versada en el arte del multitasking, suelo trabajar (en particular cuando la oficina está vacía) con Youtube en el fondo. A veces música, pero a veces pongo los videos que me encuentro en mi camino en otras ocasiones, y que no puedo (o escojo no) ver en ese momento.

Todo eso es el trasfondo para los videos que me tope el día de hoy: policías de Estados Unidos siendo arrestados por manejar en estado de ebriedad. Y en realidad, solo sirvieron para enojarme – sé bien que los policías de ese país reciben trato preferencial de otros policías, aún en situaciones donde rompen la ley, por lo que no estaba aprendiendo nada nuevo. Tampoco me ayudaron a concentrarme en mi trabajo – en todo caso me distrajeron terriblemente, en particular porque decidí investigar las consecuencias que enfrentaron estos oficiales (spoiler: prácticamente ninguna), y me vi tentado a escribir un largo comentario en Youtube al respecto.

Y es que, es INDIGNANTE! Yo no ando por el mundo rompiendo la ley, pero da coraje que el problema de brutalidad policiaca en Estados Unidos sea tan grande que literalmente divida al país, y mientras tanto estos vatos andan tan tranquilos por la vida, no solo violando la ley, sino activamente poniendo en riesgo a otros motoristas: no es ningún secreto que un conductor ebrio causa muertes. Y encima de esa injusticia, el insulto de no tener que enfrentar consecuencias por sus actos.

Y luego… me puse a pensar. Hace un tiempo ví otro video de Youtube, de CGP Grey, acerca del concepto de ideas, específicamente ideas que nos hacen enojar, y como éstas con mayor frecuencia nos impulsan a compartirlas, y ocupan espacio en nuestras mentes más fácil que otras ideas. Y mientras estaba haciendo este coraje lo recordé, y me vi: perdiendo el tiempo por algo que me causa absoluta RABIA.

Perdiendo el tiempo, porque no estoy en posición de hacer nada para cambiar este problema. No ahora, no aquí. Más allá de la responsabilidad laboral (y no, no escribo este post en el trabajo), no está en mi alcance cambiar esto, entre otras razones porque ni siquiera resido en aquel país.

Perdiendo el tiempo, porque mi mente podría ocuparse en otras cosas. Preferentemente, cosas que sí puedo influenciar. O al menos, cosas que no puedo influenciar pero me hacen sentir bien: de vez en cuando se siente bien disfrutar un día de verano, el viento, los pajaritos, etc.

Suena ridícula, mi conclusión. “Por supuesto que es inútil tanta indignación Sergio, si no puedes cambiar algo el coraje solo te afecta a ti.” Gracias. Pero nadie nace sabiendo, y siento que hoy aprendí algo. Ojalá lo pueda incorporar a mi arsenal mental de manera permanente.